martes, 8 de marzo de 2011

Para las mujeres de mi vida


Soy dichoso por haber sido tocado por el amor de las mujeres de mi vida. Desde aquella muchachita de dieciocho años, cuyos latidos se convirtieron en mi primer canción de cuna durante vertiginosos nueve meses; hasta la que hoy tiene la magia, sin pretenderlo, de llenarme el corazón de lunas llenas.

Las mujeres de mi vida son por sí mismas hondas huellas, pero huellas de manos y palabras, huellas de plegarias y de lágrimas, de canción y de sangre, de emoción desbordada. Huellas de besos y de orgasmos, caricias y miradas, de ternura sin armas.

Las mujeres de mi vida tienen rostro, rostro de madre y de abuelas, rostro de hermana y de tías, de amigas temporales y de siempre, de novias, más que novias, y de menos. Rostro de jefas y compañeras, de vecinas y caseras. Rostro de la que viaja en el asiento de al lado,
y quizá alguna vez tengan rostro de hijas.

Las mujeres de mi vida tienen nombre, aunque no viene al caso que me ponga a nombrarlas. Cada una se sabe dibujada en el trazo aficionado de estas letras. Estoy seguro que se sienten aludidas, y si no, son aquellas que cada vez que estamos cerca se nos derrite un poquito el corazón.
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domingo, 6 de marzo de 2011

"...y velaré por ti"


“y velaré por ti”…no sé cuántos cientos de años tiene esa frase de haber sido escrita en el verso 8 del Salmo 32, pero recuerdo cuando un buen día ese verso se salió de súbito de la página y me explotó en la cara, incrustándose primero en mis ojos y luego en el corazón. Esa misma tarde dejó de ser una frase inanimada para convertirse en una promesa activa, que aparece como un grafiti recurrente que marca tus múltiples milagros en mi vida.

“y velaré por ti”…que significados tan variados le has dado en estos años Señor. Alguna vez ha sido que me enseñas, de forma oportuna, la clave necesaria para una decisión; otra vez ha sido un cambio de posición para evitar un accidente; en otra alguna pérdida que me deja ganancias; y en otra un resultado médico a favor, aún con todas las probabilidades en contra. No sé qué nuevas formas le darás en el futuro, pero estoy seguro de que igual me dejarán el sabor de tu cercanía en mi boca.

“y velaré por ti”…me evoca la figura de un padre que no cierra ni un segundo los ojos, para estar seguro que su bebé indefenso continúa respirando, continúa aferrado a la vida. El padre que pone una mano en la espalda de su hijo para animarlo, el que lo levanta en brazos cuando pierde el equilibrio en su bicicleta nueva. El padre que limpia una herida de su pequeño, y el que tiene la paciencia para sentarse a guiarlo en la tarea. No sé si hasta ahora lo capté correctamente Señor, solo es una imagen finita que dibujó en mi mente tu Gracia infinita.

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viernes, 4 de marzo de 2011

Poemas olvidados en algún espacio de mi computador #7


Fue tan natural que ella
Se deslizara a mi lado,
Despacito,
como el día
Deslizándose en la noche,
Como una danza de peces
Sin olas ni corrientes

Aún sin tocarnos
Su espacio
Se acurrucó preciso
Al lado de mi espacio,
Como dos universos
Desde siempre presentes,
Como la última pieza
Del rompecabezas

Su aroma?
Qué decir?
Me incendia las palabras!
Adivina exacto
El curso de mis venas
Y se infiltra al torrente
Sanguíneo de mi mente
Haciendo que la encuentre
En todas mis memorias

Tan natural mis dedos
Reconocen su piel,
Que mutan mágicamente
En caballitos de mar,
Nadan sincronizados
Por todas sus orillas,
Sin prisa,
Conscientes,
Tratando de esculpir,
Sin música y sin voz
Toda mi ternura.
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lunes, 28 de febrero de 2011

Ya había perdido la esperanza de volver a verte


Algunos somos propensos a “desinflarnos” muy fácilmente ante las situaciones adversas que nos trae la vida; quizá porque es la actitud más natural y de menor esfuerzo. Un poco de auto-lástima, una cuota de depresión, y no puede faltar el enojo y la mala actitud. Diría que muchos casos lo ameritan y está bien. Por ejemplo un divorcio, la muerte de un ser querido, una enfermedad grave, etc. El problema es que muchos hacemos de la desesperanza un estado permanente.

La mayoría hemos escuchado la historia de José el de la biblia, no me refiero al papá de Jesús, sino al que llegó a ser el segundo al mando en el Egipto de los faraones, luego de que Dios le dijera el significado del sueño del Rey sobre las 7 vacas gordas y las 7 vacas flacas.

Parece ser que José no le caía muy bien a sus hermanos, pues entre otras cosas era algo así como el preferido de su papá, Jacob; de modo que en una buena oferta lo vendieron como esclavo, pero simularon que había muerto, manchando su túnica con sangre de algún animal, como prueba ante su papá. Como es obvio, Jacob sufre terriblemente; entra en un extenso luto, e incluso del texto se puede inferir que se deprime profundamente. Ya nunca más verá a su hijo. Todas las expectativas y oportunidades que tenía para él, se esfumaron para siempre.

Sin embargo Dios transforma la acción negativa de los hermanos de José en una bendición futura. Dios les permite reencontrarse luego de varios años, cuando ya no había esperanza, y allí Jacob se funde en un abrazo con José, mientras entiende una vez más que si ponemos nuestra vida en las manos de Dios, Él va a tomar el control de todos los detalles, Él va a tornar toda situación de angustia en una bendición futura, Él va a generar milagros.

Me captura una frase que Jacob le dice a José más adelante en esa historia: "Ya había perdido la esperanza de volver a verte, pero Dios me ha permitido incluso conocer a tus hijos" (Gen 48:11). Dios hizo más allá de toda expectativa de Jacob, mucho más allá de toda esperanza. Esa es su voluntad para con los que determinan confiar la vida en Sus manos.

Jacob vio su milagro y entendió el plan de Dios en esta vida, pero también habrá casos donde sus planes trascienden la existencia como la conocemos hoy, y los entenderemos hasta ese momento. Lo importante es confiar en Él, saber que Su voluntad es para nuestro bien, y tener nuestra esperanza en Él. Su mano no se apartará de quienes confían en Él. Él no solo cumplirá el anhelo de tu corazón, sino que te mostrará lo que ni siquiera imaginabas.

martes, 25 de enero de 2011

Sobre el Dr. Janusz

Janusz Korczak era un doctor polaco que dirigía un orfanato en Varsovia, durante la ocupación Nazi, y de él escribe Viktor Frankl:

"Janusz Korczak no es un tipo muy conocido, aunque está representado en una conmovedora estatua en Yad Vashem, en Jerusalén. En 1942 deportaron a sus huérfanos al campo de Treblinka, y a Korczak le ofrecieron la opción de quedarse. Desestimó la oferta y subió al tren que los deportaba, con dos pequeños huérfanos en sus brazos mientras les contaba historias alegres. Lo mataron por solidaridad con los huérfanos. En este caso, ese gran hombre no sobrevivió a causa de su sentido de la vida, murió por él.

Otros héroes reales fueron asesinados por defender a un compañero, o por ocupar el lugar de otro recluso en la fila, o por negarse a cumplir una orden de las SS para agredir a otra persona, o por dar un trozo de pan a un niño hambriento. En cualquier caso, los prisioneros lo sabían muy bien: los mejores de entre nosotros no regresaron de los campos de concentración."

Texto tomado del libro: El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl.
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Merecimiento no es egolatría, sino dignidad

Texto tomado del libro ¿Amar o depender? de Walter Riso.

Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo: "Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor... Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas...Ésa es mi dote..."

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: "Tendrás tu oportunidad: si pasas la prueba, me desposarás". Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañar, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena.

Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos. Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y, sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: "¿Qué fue lo que te ocurrió?... Estabas a un paso de lograr la meta... ¿Por qué perdiste esa oportunidad?... ¿Por qué te retiraste?..."

Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas, contestó en voz baja: "No me ahorró ni un día de sufrimiento... Ni siquiera una hora... No merecía mi amor..."

Texto tomado del libro ¿Amar o depender? de Walter Riso.
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sábado, 1 de enero de 2011

De Sombras y Soles




No creas que por que tu espacio le calza
al norte imaginario de mi mapa,
no puedo redibujarlo.

No creas que por que escondieron tus ojos
el sueño de mis madrugadas,
no puedo reagruparme.

No creas que por el hecho concreto de
imaginar mis manos naufragando en tu cabello,
no puedo reconsiderarlo.

No creas que por tener una sonrisa
que arrasa el sembradío de mi deseo,
no puedo reponerme.

Porque aunque quiera ver tus poros
dilatados a mi sombra,
ya tendremos muchos soles para eso.
Lo que anhelo es bautizarme
en tu ternura,
pues de ella se alimentan
nuestros soles.
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