En un compás creciente de métricas complejas,
orquestado por cientos de pájaros cantando,
la claridad decidida se abre paso,
cardumen en fuga enardecido,
esperma de luz con apetito desbocado
por fecundar el aire de mi primer amanecer
en este país herido.
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miércoles, 13 de enero de 2016
viernes, 1 de enero de 2016
Predicciones 2016
Si usted
pone “Predicciones 2016” en cualquier buscador de Internet, le saldrá un
abismal número de resultados, cercano a los 600,000. Una simple muestra de nuestra avidez humana por
predecir el futuro, utilizando diferentes grados de elucubración: desde sistemáticas
proyecciones matemáticas y conclusiones estadísticas, pasando por pronósticos
basados en la experiencia, hasta inconsecuentes augurios, vaticinios, y presagios.
Entre
nuestros profetas modernos tenemos Premios Nobel de Economía, Astrónomos, Geólogos,
Meteorólogos, (y otros “ólogos” del ecosistema científico), pero también auto
proclamados Videntes y Agoreros estilo Walter Mercado, sin dejar de mencionar periodistas
deportivos que predicen quiénes serán los convocados de este año a la selección.
En el repertorio
de predicciones, hay para cada tonalidad que se busque. Algunos pocos ejemplos:
- Van a lograr ubicar el avión de Malaysia Airlines
- Luis Miguel va a tener problemas legales y financieros
- Cartago queda campeón
- El Papa va a tener un período de enfermedad tras hacer una reforma sustancial en la iglesia
- Un nuevo record a la baja en el precio del petróleo
- Inundaciones en California
- Terremoto en el Noreste de USA
- Mayor desaceleración en la economía China
La verdad
nadie sabe lo que sucederá ni siquiera el segundo siguiente. Por supuesto que existen modelos predictivos para
mostrar tendencias, que permiten concluir con un nivel de confianza y
parámetros de error, pero no necesariamente para nuestra realidad cotidiana y
personal.
Por más que
vaticine y planee, yo no sé cómo será mi 2016.
Sé qué quiero lograr, qué quiero aprender, por qué me voy a esforzar,
pero hay demasiadas variables que no dependen de mí.
Me opongo
visceralmente a todos esos lemas cristianoides de súper victoria espiritual,
que mezclados con el positivismo humanista y la “ley de la atracción”, hacen creer
a la gente que no habrá lágrimas ni piedras insalvables en el camino. Me sé de memoria las referencias bíblicas
donde Dios me dice que “nunca me dejará ni desamparará”, donde me dice que “su
misericordia me perseguirá”, donde dice que “caminará delante de mí”, pero
también me sé las que describen que “el camino es angosto”, que “en esta tierra
enfrentarán aflicción”, y la que dice “esfuérzate y sé valiente”. Conozco el salmo 84:7, pero no ignoro el
84:6.
Así que
puedo planear y dar lo mejor de mí este año para tener un excelente pronóstico
de los resultados, pero qué pasa si por más que me esfuerzo no logro lo que quiero, y si no llega la pareja, y si no formo una familia, y
si no llegan los hijos, y si no me gradúo, y si no me dan
el puesto para el que me he preparado, y si no puedo pagar la casa, y si me
despiden del trabajo, y si me diagnostican una enfermedad crónica, y si me son
infieles, y si, y si, y si…
Pues
nada. Nuestra responsabilidad es planear,
dar la mejor lucha, entrelazar con otros nuestras manos, ponernos la camiseta
de la esperanza, empuñar el amor y la fe, y tomar el riesgo de caminar (créame que
lo mejor de la vida se pierde por no tomar riesgos). De Dios es todo lo demás.
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jueves, 24 de diciembre de 2015
La noche en la que Dios se hizo vulnerable
Nada en esa noche era
diferente de todas las otras noches del mundo:
Como siempre, miles de
estrellas hiriendo la oscuridad profunda, como infinitas velas lejanas o gotas
disecadas de la última tormenta de luz que provocara un ancestral choque de
soles.
El frío metía igual sus
dedos congelados, con la complicidad del viento, por entre las ropas de la
gente.
La vida y la muerte,
como noche tras noche, recorrían el mundo de la mano, dejando sus canciones en cientos
de partos y en cientos de partidas.
¡Y qué decir de los
enamorados! No fueron diferentes esa
noche, bebiéndose el amor con la sed exacerbada de un desierto, tocándose la
piel como si tuvieran bocas y lenguas hambrientas en las manos.
Reitero, nada era
diferente esa noche:
La compañía y la
soledad, como espectros en esquinas opuestas del alma humana, pintaron como
siempre sus luces y sombras en los rostros de la gente.
Como todas las noches,
los privilegiados se irían a dormir tras un festín de gula, mientras la desbordante
mayoría disuadía la mandíbula y la tripa con algún caldo vacío.
Las mismas mareas
bailando al compás de los astros cercanos.
Las mismas piedras sentadas por todos los caminos. La misma luna tejiendo poesías en los ojos de
los hombres. Los mismos perros ladrando
sin razón a las sombras. Los mismos
ademanes de los árboles cuando los toca el viento. Los mismos ríos desbocados en la piel de sus
aguas.
La única diferencia de
esa noche fue el primer llanto de un recién nacido. No porque llorara con un sonido diferente a
cualquier otro niño. Sino porque quien alguna
vez dijera “que se haga la luz”, el que con su ciencia doblara y desdoblara el
tiempo, y con su simple aliento le diera dirección a las esquinas del viento, lloraba
por primera vez, como nosotros, los hombres.
Quizá de frío, quizá de hambre, quizá por el sobresalto de no estar ya más
en el vientre de su madre, igual que nosotros, los hombres. Fue la noche en la que Dios se hizo vulnerable.
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domingo, 4 de octubre de 2015
Hasta Nuevo Aviso
Mi mejor amigo diría: “te quedaste sin la parte más inteligente que tenías”
Un
Religioso diría que “fue alguna llamada pecaminosa con mi celular lo que
provocó que se manifestara la ira de Dios en su contra”
Un político diría: “Uno de los nortes de mi programa de gobierno se centra en nuestra filosofía de apertura llamada “Un Celular Para El Pueblo”, en el cual prometo darle acceso a toda la población al >Bono Celular<
Un
científico diría que “el cuerpo de mi celular experimentó una fuerza de aceleración
de aproximadamente 9.81 metros por centímetro cuadrado, hasta que su masa colisionara
con la superficie terrestre en un punto vectorial dirigido hacia el centro de
gravedad del planeta”
Un poeta
diría que “así como un hombre queda atado por los hilos invisibles que ejerce
la despiadada belleza de la mujer, atrayéndolo hacia ella con la intempestiva fuerza
del amor, hasta estrellarlo con la fatal realidad de un sentimiento no
correspondido; del mismo modo y suerte, mi celular recorrió el camino entre mi
pecho y el suelo, con la ilusión de besar la madre tierra, de donde alguna vez
tomó todos sus elementos, pero encontró en cambio la frialdad mortuoria del
pavimento”.
Un
sindicalista diría: “Casualmente nuestras convenciones colectivas contemplan el
pago del remplazo de celulares quebrados para los miembros de nuestra junta
directiva”
Un artista
de Stand Up Comedy diría de modo hilarante, en un show de 10 minutos, como se
van deformando las facciones de la cara, aderezado con sonidos guturales,
flatulencias, y otras reacciones varias, que suceden en los micro segundos eternos
que tarda el recorrido de un celular desde la bolsa inexistente de una camisa
hasta el pavimento.
En
Guadalupe simplemente diríamos “se me desmadró el celular”.
Y yo solo
digo: “me quedé sin celular hasta nuevo aviso”
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sábado, 29 de agosto de 2015
El Sabio de Babilonia
Cuando el mundo conocido era dominado por el avasallador Imperio Babilónico, con renombrados y todopoderosos reyes caldeos, medos, y persas tales como Nabucodonosor, Darío, y Ciro, había en el reino un sabio excepcional llamado Beltsasar.
Su inteligencia, convicción, destreza, dominio de las lenguas, disciplina, y talentos aguzados lo habían colocado por mucho tiempo al frente de la administración del imperio, donde mantenía una reputación intachable.
Aunque él mismo no era el rey del imperio, su posición sin duda era de honor, fama, poder, riqueza, influencia y alcance internacional (si el término "internacional" calza para la época). Indiscutiblemente debió tener una exquisita profundidad de pensamiento y magnetismo en sus palabras para que los más poderosos lo llamaran su consejero personal.
Pese a sus iluminados dotes y a su vasta carrera profesional que culmina en un puesto de distinción y privilegio, se registra en el libro que narra su historia, conocido simplemente como “Daniel”, su profundo sentido de humildad, caracterizado por el reconocimiento de lo ínfimo de sus logros, influencia, y fama frente a la inmensidad de la bondad de Dios. Una frase que pronunció en una oración a Dios basta para ilustrar el punto: "Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud sino a tu gran misericordia".
Y yo digo: que el poquito de sabiduría que tenemos nos alcance para ver la proporción correcta de cada cosa.
Aunque él mismo no era el rey del imperio, su posición sin duda era de honor, fama, poder, riqueza, influencia y alcance internacional (si el término "internacional" calza para la época). Indiscutiblemente debió tener una exquisita profundidad de pensamiento y magnetismo en sus palabras para que los más poderosos lo llamaran su consejero personal.
Pese a sus iluminados dotes y a su vasta carrera profesional que culmina en un puesto de distinción y privilegio, se registra en el libro que narra su historia, conocido simplemente como “Daniel”, su profundo sentido de humildad, caracterizado por el reconocimiento de lo ínfimo de sus logros, influencia, y fama frente a la inmensidad de la bondad de Dios. Una frase que pronunció en una oración a Dios basta para ilustrar el punto: "Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud sino a tu gran misericordia".
Y yo digo: que el poquito de sabiduría que tenemos nos alcance para ver la proporción correcta de cada cosa.
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miércoles, 19 de agosto de 2015
La Señora y su Calendario
Se le incendiaba el alma de ganas por tener el calendario de los bomberos, pero su posición de señora de sociedad, madre respetable, y mujer de hogar, sumado al "Qué Dirán", hacía que a todas luces comprarlo fuera severamente inapropiado.
Elaboró entonces un plan muy poco intrincado pero si decoroso para hacerse con la suya: Provocaría ella misma un incendio en su casa. Un pre-aviso anónimo haría que los bomberos llegaran antes de que los daños fueran cuantiosos, y mientras ellos desplegaban sus unidades, se revestían con sus equipos, activaban las máquinas entre palancas y manijas, y entraban presurosos y sudorosos a la casa a luchar contra las llamas incipientes, ella se apostaría en un rincón privilegiado del frente de la casa a tomar fotos con su celular. Podría tener así nada más y nada menos que su propio calendario de los bomberos.
No le dio muchas largas, ya no podía esperar más para escoger quién sería Setiembre (el mes de su cumpleaños), así que arregló todo para llevar a cabo su plan esa misma tarde.
Todo iba sucediendo según la secuencia elucubrada en su mente, y ella, fría y calculadora, se mantenía tranquila mientras veía el humo empezar a hacer su vaporoso camino por entre las celosías de la cocina. Al escuchar la proximidad de las sirenas la adrenalina apenas se liberó en una pequeña dosis controlada, sin mayor alteración sobre su pulso seco. Cuando vio los camiones entrar por su calle se colocó muy digna a la par del arbolito de la entrada, y encuadró su celular para la primera foto. Fue allí cuando se le vio caer sobre sí misma, y pegar un grito que parecía enmudecer todas las sirenas del mundo. Se dio cuenta con histérico pavor que se le había pasado un detalle. Su celular se había quedado sin batería.
Elaboró entonces un plan muy poco intrincado pero si decoroso para hacerse con la suya: Provocaría ella misma un incendio en su casa. Un pre-aviso anónimo haría que los bomberos llegaran antes de que los daños fueran cuantiosos, y mientras ellos desplegaban sus unidades, se revestían con sus equipos, activaban las máquinas entre palancas y manijas, y entraban presurosos y sudorosos a la casa a luchar contra las llamas incipientes, ella se apostaría en un rincón privilegiado del frente de la casa a tomar fotos con su celular. Podría tener así nada más y nada menos que su propio calendario de los bomberos.
No le dio muchas largas, ya no podía esperar más para escoger quién sería Setiembre (el mes de su cumpleaños), así que arregló todo para llevar a cabo su plan esa misma tarde.
Todo iba sucediendo según la secuencia elucubrada en su mente, y ella, fría y calculadora, se mantenía tranquila mientras veía el humo empezar a hacer su vaporoso camino por entre las celosías de la cocina. Al escuchar la proximidad de las sirenas la adrenalina apenas se liberó en una pequeña dosis controlada, sin mayor alteración sobre su pulso seco. Cuando vio los camiones entrar por su calle se colocó muy digna a la par del arbolito de la entrada, y encuadró su celular para la primera foto. Fue allí cuando se le vio caer sobre sí misma, y pegar un grito que parecía enmudecer todas las sirenas del mundo. Se dio cuenta con histérico pavor que se le había pasado un detalle. Su celular se había quedado sin batería.
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sábado, 15 de agosto de 2015
El abrazo que iluminó las estrellas
Hace un
par de semanas, quizá por la inminencia del 2do disco, de las profundidades del
mar de mis recuerdos felices subió a tomar oxígeno uno en particular.
Yo tenía
la vida nueva (19 años), y una de mis canciones se había logrado colar en el
Festival OTI de ese año. La grabación la habíamos hecho el miércoles
anterior en #Teletica. En la noche del sábado pasaban el programa a las 8
pm donde los jueces decidían cuáles canciones iban a la final. Yo me fui
a verlo con mis amigos del barrio a la casa de Roberto, a 50 metros de la mía.
Al cierre
del programa, en el mismo segundo en el que los jueces anuncian que mi canción
pasaba a la final, todo estalló en gritos y la emoción se desbordó por puertas
y ventanas. Mi reacción inmediata, diría que instintiva, fue correr hacia
la casa de mis papás. Para mi sorpresa mi madre había reaccionado igual,
de modo que nos encontramos en la mitad del camino con la prisa atorada en la
garganta, y nos fundimos en un abrazo que estoy seguro que iluminó a las
estrellas de esa noche. Ese abrazo fue luego el combustible para muchas
empresas de mi vida. Gracias ma!
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