viernes, 24 de diciembre de 2010

El día que partió la historia

De alguna manera hemos mitificado la historia de la navidad, y quizá por ser el nacimiento de Dios en forma de hombre, no hemos querido ver su natural realidad, extremadamente humana. Preferimos darle énfasis a los efectos especiales y los aspectos románticos (la aparición de ángeles, la estrella, los pastores y los magos de oriente), aspectos por cierto importantes, pero no creo que puestos allí para opacar la otra parte, la que comprometía el "pellejo" de los protagonistas.

Debemos darle la dimensión y ver el contexto de lo que vivió María y José:
- María, una mujer joven, posiblemente no llegaba a 20 aún. Primeriza, y por lo tanto con sentimientos filtrados de miedo a la expericiencia de parir. Está abrumada de dudas (en Belén aún no se abrían los cursos de preparación para el parto). Sabe, porque lo ha visto con sus vecinas y familia, que el riesgo de un parto en su época es alto, muchas veces muere la madre o muere el bebé. Sabe que hay complicaciones posteriores, ya se lo advirtieron las ancianas de su barrio. La ciudad está revuelta por el censo, no sabe si encontrará a una partera apropiada, que la trate con cierta ternura pero que la anime. Está largo de casa, no tiene a su madre que la ayude. Como una aguja incisiva en los ojos recuerda que la medicina aún no ha inventado la epidural. Está nerviosa. No hay campo en la posada, no hay campo en las casas. Ellos no son los únicos sin un lugar donde resguardarse, así que es posible que el establo también esté lleno de gente, y va a ser dificil darle privacidad a su labor de parto. El lugar no es apto, bajo ningún parámetro, para tener al niño.

- Y José? Qué decir de José? Debe estar frustrado por no poder darle a su esposa un lugar apropiado para tener al bebé. Frustrado no solo porque ya no hay lugar en la posada, sino que aunque él les explica que su esposa está por dar a luz, nadie se conmueve y se ofrece para darle su espacio. Quizá fue a la casa de algún familiar o conocido, recordemos que él era originario de Belén, pero nadie le responde. De repente lo asalta algún recelo de si lo que le dijo el ángel acerca de la virginidad de María es realmente cierto. Sigue buscando un lugar. No deja de pedir dirección a Dios, le pide fuerza y fe, quizá hasta balbucea esta oración: "Dios si este niño es tu hijo, por qué no pones las cosas un poquito más fáciles". No hay taxi ni ambulancia, pero los dolores de María son cada vez más agudos y cercanos. Él tiene que ayudarla a caminar. Empieza a preguntar en voz alta, si alguien sabe de una partera disponible. Necesita conseguir agua, María tiene sed, y además es necesario más agua para el parto. Tiene que buscar algunas sábanas entre el equipaje, y luego hacer espacio entre los animales y la gente del establo.

En fin, todo indica que la historia de navidad es más parecida a la de los que andan por la calle jugándosela para ver donde van a pasar hoy la noche, para cubrirse del frío y del hambre; que a la realidad de la noche que vamos a pasar el 80% de la población tica, que hoy nos comeremos los tamalitos calientes o alguna cena especial, mientras nos sentimos seguros y dichosos por los regalos que damos y nos dan, sabiendo que hay una camita fija que nos espera, y que mañana será día de estrenar.

No se trata de que pasemos una noche de aterradora incertidumbre, sino de no olvidar qué es la navidad, y así de repente partir la historia de alguien más en un antes y un después!
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martes, 14 de diciembre de 2010

Poemas olvidados en algún espacio de mi computador #5

Silencio
En la región oscura del silencio
te puse en un exilio obligatorio,
como un código de honor
conmigo mismo,
tu rastro, tu rostro,
y la inflexión de voz
que inventaba al llamarte.

Desde que estás allí me he dedicado
a deshacer las trenzas de caricias
que anudaste en mi piel
en tantas lunas.
Lo he hecho solo,
con mis dedos,
pues aunque todos piensen diferente,
me pareció injusto
hacerlo a cuatro manos.

Cada noche te acuestas más lejana
en la geografía de mi nostalgia,
o ¿será que es mi nostalgia quien se acuesta
más lejana de tu geografía?

En la región oscura del silencio,
tu nombre murió en mis labios,
porque aunque lo digo
llamando a otras gentes,
ya no tiene sonido,
es como una ocarina
soplada por un sordo.

En la región oscura del silencio,
por eso notarás que no te nombro,
pero siendo honesto eso no evita,
algunas de las noches como esta,
en que te escribo y te pienso.

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sábado, 30 de octubre de 2010

De mis primeros amores


Un par de días más y regresa mi Tita, uno de los primeros amores de mi vida (como alguien ya escribió), para quedarse 6 meses con nosotros antes de regresar por otro tanto a Canadá, donde vive desde hace muchísimos años. Que delicia volver a sentir su abrazo de mar en calma.

Mi Tita! Siempre de buen humor, 80 años de buen humor. Se llama Doña Benilda, pero le digo muchos sobrenombres, como Beni, Bruni, Brunilda, aunque el oficial es Tita; hasta mis buenos amigos le dicen así. Llora cuando escucha una guitarra, y cuando le toca cantar el aire lo saca del alma. Una vez le hice una canción, que por cierto ya no recuerdo; quizá después le haga otra, alguna tarde que tenga de visita una estrella temprana.

Me cuidaba mientras mami trabajaba, así que era como otra mamá, pero sin el peso natural de quien quiere evitar culpas futuras.

El primer recuerdo que tengo de haber llorado en forma desesperada fue cuando, con menos de 5 años, soñé que se había muerto. Me sentí tan asustado! Como quedar sin manos! Y como les costó a todos desencajarme la angustia del alma diminuta.

En mi caja de cosas imborrables tengo cuando se sentaba en mi cama para orar juntos antes de dormir, eso me hacía sentir seguro! Y qué decir de cada domingo, caminando con ella de la mano hasta la iglesia. No se si será consciente de tanto que ha hecho por mi. Desde usar su sabiduría simple cuando en séptimo año del cole le conté lo que me decía una muchacha de quinto; hasta ver la vehemencia con que me aconsejaba en la cocina para que no perdiera el mapa durante la adolescencia. Con certeza puedo decir que es de las personas que más le ha hablado a Dios de mi, no me queda duda.

Cada vez que llamo a la casa de mami y Tita contesta, finjo la voz, y ella en su simpleza de abuelita siempre cae en la broma, o quizá solo me sigue la corriente para luego reírnos juntos. De todos modos es una excelente cómplice de mis bromas, como cuando la pongo a decirle un sobrenombre a algún amigo, o cuando me acompañó a recoger a una amiga, pero antes de que mi amiga saliera, yo me bajé del carro y me escondí, mientras Tita, con sus 80 años, se pasó al lado del conductor, bajó la ventana, sacó su codo, estilo chofer de taxi, y puso la otra mano en la manivela. Fue tan divertido ver a mi amiga sorprendida de que Tita había llegado por ella! Y Tita se pasó de buena actriz, sostuvo la risa hasta el final!

Me gusta pensar que soy su nieto preferido, y la vacilo diciéndoselo delante de sus otros nietos! La pobre solo hacer caras, sin decir nada, para no quedarle mal a nadie!

Está más fuerte y saludable que el resto de la familia, así que si la cuidamos la vamos a tener un muy buen rato más, incluso el tiempo necesario para que alguna vez pueda alzar un hijo mío, y le frote suavemente los brazos para quitarle el frío, como cada diciembre lo hacía conmigo.
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martes, 19 de octubre de 2010

Poemas olvidados en algún espacio de mi computador #4

Niña,
...si alguna vez la vida
quiso secar mis lágrimas
lo hizo con tus besos,
que más que labios rendidos
fueron ladrillos nuevos
para reconstruirme.

Si alguna vez la vida
me dedicó un poema
fue tatuado en tu cuerpo,
marcándome la piel
con la palabra inquieta
de tus ojos abiertos.

Si decidió algún día
hacerme una caricia
fue anudada en tus manos,
que con sólo tocarme
me pausaron naufragios
inminentes.

Si un día sólo quiso
contarme algún secreto
sin duda fue en tu aliento,
aliento de agua fresca
y madrugada,
de pájaros migrando y luna llena.

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Poemas olvidados en algún espacion de mi computador #3

Olvido

Tu rostro se dibuja cada vez más lejano,
antes llegaba claro, con solo cerrar mis ojos.

Ahora, cada día, debo esforzarme más en recordarlo.

Temo que pronto se convierta en solo una gota más,
en el inmenso mar de todos los rostros.
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viernes, 15 de octubre de 2010

Distancia

Si procuras acercarte
no lo hagas hoy,
no estaré aquí,
y te irías a casa
con la boca seca de llamarme
y los oídos heridos de silencio.
Espera a que regrese,
pues me voy a beber una distancia.

Me voy por algún tiempo,
donde el cielo es un abrazo verde,
en el borde húmedo de esta tierra,
donde la piel del mar cuenta secretos,
secretos de lugares lejanos,
secretos sin ancla,
traídos a la orilla
al ritmo dilatado de las fases de la luna.
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viernes, 24 de septiembre de 2010

Gota De Lluvia (de una lluvia nocturna)

Me encantas porque tienes
la belleza simple,
y te quedas un poco
en todo lo que tocas.

Me encantas por la música
con que golpeas mi techo,
y la forma en que me miras
si te pongo en mi mano.

Me encantas por que rompes
la monotonía,
y el trecho que recorres
para bendecirme.

Resumes lo vital
en tu cuerpo diminuto,
y convergen en ti
todos los sentidos.

Tu ciclo es parecido
al de cualquier vida,
subirte a alguna nube...
y caer a buscarme.

Ahhh,
que si fueras mujer
me tendrías en tus manos,
pero no tienes manos
de las cuales tomarte.

Ahhh,
que si fueras mujer
moriría por besarte,
pero no tienes labios
para sumergirme.

Eres sólo una gota...
que arrebató mis sueños.

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